El amor no es una cosa de la mente. Y solo cuando está de veras quieta, que no espera nada, ni pide ni exige ni busca ni posee, cuando ya no tiene celos ni temor ni ansiedad, cuando está realmente en silencio, sólo entonces es posible el amor.
La razón de que no tengamos amor es porque las cosas de la mente han llenado nuestros corazones(celos, envidias, deseos de ser alguien, ambición, éxito). El amor sólo puede existir cuando está ausente el pensamiento del "Yo" y la libertad con respecto al "Yo" reside en el conocimiento propio y así llega la comprensión. El amor no tiene nada que ver con la sensación, que no es un medio para realizarse. El amor existe por sí mismo, sin ningún resultado. Para la mayor parte de la gente, el amor está vinculado con el sexo y el placer y todos los tormentos que los acompañan: celos, envidias, antagonismos. Uno ha de terminar con todo el conocimiento acumulado cada día, heridas psicológicas, compararse con otra persona, compadecerse a sí mismo... terminar con todo eso cada día, de modo que al día siguiente la mente de usted sea fresca y joven. Una mente así nunca puede ser lastimada, y eso es inocencia. Uno de las cosas extrañas relacionadas con el amor es que cualquier cosa que podamos hacer, será correcta si amamos. Cuando hay amor, la acción es siempre correcta, en todas las circunstancias. Y cuando existe esa calidad del amor, hay compasión. La compasión implica pasión por todo.
"La emoción más sutil de la que somos capaces es la emoción mística. Aquí yace el germen de todo arte y ciencia verdadera. A todo aquel a quién este sentimiento le sea extraño, que no sea capaz de asombrarse y viva en un estado de miedo es un hombre muerto. Saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la más alta sabiduría y la belleza más hermosa y que sólo sus formas más groseras son inteligibles para nuestras pobres facultades -- este conocimiento, este sentimiento... este es el núcleo del verdadero sentimiento religioso. En este sentido, y sólo en este sentido, me considero un hombre profundamente religioso."
La conferencia que el Maestro iba a pronunciar sobre LA DESTRUCCION DEL MUNDO había sido profusamente anunciada, y fue mucha la gente que acudió a los jardines del monasterio para escucharle. La conferencia concluyó en menos de un minuto. Todo lo que el Maestro dijo fue:
Estas son las cosas que acabarán con la raza humana:
La política sin principios. El progreso sin compasión. La riqueza sin esfuerzo. La erudición sin silencio. La religión sin riesgo. el culto sin consciencia".
¿Cómo puedo librarme del miedo? ¿Cómo puedes librarte de aquello a lo que te aferras? ¿Pretendes acaso insinuar que en realidad me aferro a mis propios miedos?. No puedo estar de acuerdo con eso. Piensa qué es aquello de lo que tu miedo te protege y estarás de acuerdo. Y podrás ver además tu insensatez.
Hace bastantes siglos, vivió no recuerdo muy bien dónde, un monje con una gran afición al vino; por cuestión de jerarquía, al morir su superior, este monje se hizo cargo del convento.
Como era tradicional, los fieles de la zona acudían al templo para recibir las enseñanzas; pero e todos ellos había una cierta desconfianza hacia aquel personaje, que parecía un tanto perezoso y descuidado, y al que sin dura le gustaba el vino en demasía.
Un buen día, uno de sus discípulos, con mucho cuidado de no parecer irrespetuoso, le plateó sutilmente sus dudas.
- Maestro; bien sabemos que eres un hombre santo, docto en las sagradas doctrinas; y todos nos sentimos orgullosos de recibir tus enseñanzas. Sin embargo, nos resulta un poco extraño y no acabamos de compreder que mientras que en otros monasterios se predica la disciplina y la austeridad, en éste, la enseñanza es mucho más relajada. Por otra parte, por lo que tenemos visto y entendido, los maestros de los otros monasterios, llevan una vida dedicada a la meditación en sus diversas formas, realizan ayuno y abstinencia, no comen carne ni beben licores, y todos ellos predican que ese es el camino para alcanzar la iluminación.
¿Cómo es posible, maestro, que dos caminos tan distintos puedan alcanzar el mismo fin?
El maestro sonrío con tranquilidad y dijo:
- ¿La iluminación?, yo no sé lo que es la iluminación. Pero si sé que cada uno tiene su propio camino, igual que tiene su forma de andar. Ustedes se sorprenden al verme beber y comer tanto como me apetece, al ver que no realizo ningún tipo de meditación. Sin embargo, les puedo decir que todo esto no es impedimiento para percibir la esencia del Ser; Además, la disciplina, el ayuno, la abstinencia, los ejercicios y los duros entrenamientos no son en absoluto requisitos indispensables para ello. Es más, basta con tener un gran momento de inspiración.
(Y sabía lo que decía, pues no hacia mucho tiempo atras, había alcanzado el estado de conciencia pura).
Si fueran distintos no podrían juntarse, si fueran lo mismo no podrían separarse.
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